En la Epoca de Oro se puede disfrutar de una excelente comida, al tiempo que endulzas tus oídos con la voz inigualable de Ramiro. (Y de verdad os digo, que nadie canta como él).
Un verdadero trovador, con musica en las venas (y cognac en las arterias), Ramiro complace a los comensales con canciones románticas, aunque siempre pidan las mismas.
Por cierto que ya grabó su primer disco, el cual es altamente recomendable y está a la venta en el Restaurant Epoca de Oro.
No hay duda, la locura senil se puede anticipar si le damos un poco de Jack Daniels (con agua quinada). Aqui la prueba.
Escoto es el mesero con más tradición en la Epoca de Oro. Sus hazañas se cuentan por miles. (él mismo las cuenta). Para escucharlas basta con visitar el segundo nivel. (bajo su propio riesgo))
¿Que sería de un restaurant sin un devorador de muertos? Existe un personaje, que más que miedo da risa. Omar se llama el individuo, y su apetito es tan voraz que es capaz de comer durante 12 horas continuas (lo que sea).
Cuando lo invitan a una fiesta, lo citan al final de la comida, para que termine de limpiar los platos.
Rockero por convicción, tamalero por tradición (es tapatío), este muchacho es mesero en la Epoca de Oro.
Para los que no entendieron; "necrófago" que se alimenta de cadáveres. "muertos" son los restos de comida que quedan en las mesas de los restaurantes. "tamalero" los que gustan escuchar musica tamalera (banda, grupera, y similares)
Hoy, a más de 40 años de distancia, es necesario destacar la aportación hecha por un cuarteto fuera de serie.
Hay que revalorar la labor de un grupo que se adelantó a su momento y, como suele suceder en estos casos, padeció la crítica de quienes no fueron capaces de comprender la profundidad de su exuberante talento.
Pero el tiempo se ha encargado de poner las cosas en su lugar. Abundan evidencias fehacientes de que esos cuatro artistas legendarios son ahora el modelo que sigue una gran porción de nuestra población. Basta mencionar algunas de sus aportaciones, tanto en la música como en otras áreas, para situar el asunto en clara perspectiva; porque ellos fueron: De los primeros que fusionaron el rock and roll con otros géneros populares. Los adalides que se olvidaron del copete y se peinaron hacia abajo. Pioneros en la inclusión de trompeta y otros instrumentos ajenos al rock. Anticipados al uso de indumentarias estrafalarias sobre el escenario. Críticos mordaces de la sociedad, en una atmósfera de parodia y exotismo. Los que definieron roles y arquetipos que hoy están clonados en miles de personas. Los primeros punks en el mundo de la música Y por si esto fuera poco, hay que decir que este trascendental cuarteto musical no surgió en Europa. Fue mexicano. Su nombre: LOS XOCHIMILCAS Para las generaciones más recientes el grupo de Los Xochimilcas es más que desconocido, creyendo que Los Beatles inventaron el peinado de trapeador, sin saber que este cuarteto mexicano ya lucía ese corte desde finales de los cincuenta, habiendo tenido como inspiración a los indios tepujas. Y para los que piensan que la trompeta entró al rock con bandas como Chicago o Blood, Sweat and Tears, escuchen las melodías "Rock Rollin' Rock" o "Xochimilca's Rock", que el grupo mexicano grabó desde principios de los sesenta luciendo el metal como los meros buenos. Pero la creatividad visionaria del conjunto alcanzó la cima más alta en su propuesta musical. Su concepto puede definirse con una sola palabra: Fusión. Los Xochimilcas crearon su música con la más singular dotación instrumental: Bajo, batería, acordeón y trompeta. Esta combinación de instrumentos, utilizada con habilidad e ingenio, hizo posible que el grupo interpretara los géneros más diversos en una incontenible explosión rítmica. En sus actuaciones, el público podía elegir entre bailar o dedicarse a gozar escuchando las divertidas letras de las canciones.
Cumbia, Danzón, Guaracha, Rock’n´roll, Swing, Boogie, Balada, covers de canciones gringas parodiadas, fueron la base de su éxito. A unos días de celebrar La Independencia de México, creo oportuno rendir un tributo a este cuarteto de músicos. Al menos, algo mexicano por lo cual sentir orgullo. ¿No cree usted?