Se ubica en una finca en Tlaquepaque, Jalisco, Mexico, propiedad de mi buen amigo el Escultor Carlos Bustos, a quien mando un saludo por este medio.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
¡Este si es maguey!
Una gran belleza, y un milagro de la naturaleza es este maguey gigante de mas de tres metros de altura.
Se ubica en una finca en Tlaquepaque, Jalisco, Mexico, propiedad de mi buen amigo el Escultor Carlos Bustos, a quien mando un saludo por este medio.
Se ubica en una finca en Tlaquepaque, Jalisco, Mexico, propiedad de mi buen amigo el Escultor Carlos Bustos, a quien mando un saludo por este medio.
martes, 24 de noviembre de 2009
Nada que ver
Esta semana fue intensa de emociones, ya les contaré despues.
El pasado domingo concluyó la expo artesanal y gastrónomica de Oaxaca, en el parque ubicado en la av. Alcalde, justo enfrente del templo llamado el santuario, que no se porque le llaman asi, pero lo interesante de la expo es que habia Chapulines, Sal de Gusano y Mezcal de Pechuga, que festin culinario para sibaritas indigenistas como yo.
Hoy es martes, de tapatios y tapatias haciendo de las suyas -estupideces- para que se escuche bonito.
Ahi se ven.
El pasado domingo concluyó la expo artesanal y gastrónomica de Oaxaca, en el parque ubicado en la av. Alcalde, justo enfrente del templo llamado el santuario, que no se porque le llaman asi, pero lo interesante de la expo es que habia Chapulines, Sal de Gusano y Mezcal de Pechuga, que festin culinario para sibaritas indigenistas como yo.
Hoy es martes, de tapatios y tapatias haciendo de las suyas -estupideces- para que se escuche bonito.
Ahi se ven.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
LOS HIJOS DEL BICENTENARIO
En el 2010, celebraremos el Bicentenario de la Independencia de Mexico.
¿Qué hay que celebrar?
Creo que ya están enterados del alza al impuesto de los cigarros y el tequila o mejor dicho, las drogas legales.
No me incomoda eso, los borrachos seguirán siéndolo, y los fumadores chuparemos faros.
Pero que te cobren mas aun del impuesto que pagas por trabajar, es una verdadera mentada, y que la burocracia siga engordando a costa de nuestro esfuerzo, y que funcionarios públicos perciban un sueldo arriba de 100 mil pesos mensuales por no hacer bien su trabajo, si que está cañón.
¿Y los sindicatos? Siguen siendo intocables, bola de ratas.
Y nada se puede hacer ante esta avalancha de conflictos financieros que se avecinan, sin armas para combatir.
Con un país hundido en la miseria, rebasados por la delincuencia, y con políticos ineptos (caso “Juanito”), que cobran por respirar, enriqueciéndose cada día más sin importar que muera gente inocente en la calles de cualquier ciudad del país, cada día estamos más alejados de una “Democracia” real.
Cada día es más común escuchar a los niños y adolescentes hablar de drogas, narcotráfico y dinero.
En las colonias y barrios marginados de Guadalajara los niños y jóvenes están en la creencia que la escuela no deja nada positivo y que vender droga es el mejor de los negocios.
De seguir asi las cosas, en poco tiempo los “mara salvatrucha” serán historia y una nueva generación de delincuentes juveniles nacerá en México. “Los hijos del bicentenario”
¿Qué hay que celebrar?
Creo que ya están enterados del alza al impuesto de los cigarros y el tequila o mejor dicho, las drogas legales.
No me incomoda eso, los borrachos seguirán siéndolo, y los fumadores chuparemos faros.
Pero que te cobren mas aun del impuesto que pagas por trabajar, es una verdadera mentada, y que la burocracia siga engordando a costa de nuestro esfuerzo, y que funcionarios públicos perciban un sueldo arriba de 100 mil pesos mensuales por no hacer bien su trabajo, si que está cañón.
¿Y los sindicatos? Siguen siendo intocables, bola de ratas.
Y nada se puede hacer ante esta avalancha de conflictos financieros que se avecinan, sin armas para combatir.
Con un país hundido en la miseria, rebasados por la delincuencia, y con políticos ineptos (caso “Juanito”), que cobran por respirar, enriqueciéndose cada día más sin importar que muera gente inocente en la calles de cualquier ciudad del país, cada día estamos más alejados de una “Democracia” real.
Cada día es más común escuchar a los niños y adolescentes hablar de drogas, narcotráfico y dinero.
En las colonias y barrios marginados de Guadalajara los niños y jóvenes están en la creencia que la escuela no deja nada positivo y que vender droga es el mejor de los negocios.
De seguir asi las cosas, en poco tiempo los “mara salvatrucha” serán historia y una nueva generación de delincuentes juveniles nacerá en México. “Los hijos del bicentenario”
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Tapatios, Ridiculos. odiosos e ignorantes
¡Que ridiculez!
Apenas había terminado de reír por las ocurrencias de nuestras hermosas y cultas damas de nuestra sociedad tapatía, cuando ya estamos llegando a la temporada de las ocurrencias de nuevo.
¿Recuerdan la pasada temporada navideña, cuando a los tapatíos se les ocurrió la ridícula idea de “adornar” sus vehículos, con cuernos y nariz de reno?
Tengo algunas preguntas para esas gentes todavía sin respuesta:
1.- ¿Saben que es un reno?
2.- ¿Nadie les dijo que solo en los ranchos y en carnaval se adornan los vehículos?
3.- ¿Se dieron cuenta de lo ridículo que se ven? (Si nadie se los dijo, es que no tienen amigos).
Y bien, señoras (y señores también), no hagan más grande su imagen ranchera, el resto del país identifica a Guadalajara como un rancho grande. Se lo han ganado a pulso. Apenas acaban de comprar un vehiculo (a plazos de cuatro años, no importa, con tal de apantallar al vecino que hace exactamente lo mismo), cuando ya lo quieren adornar como arbolito de navidad.
En serio, no manchen sus precarias vidas, mejor arreglen la fachada de su casa, o compren una sala nueva que no huela a orines. El carro es un transporte, no un status.
Y decía, en Guadalajara todo mundo quiere andar en camioneta, como en los ranchos, y luego les ponen parrillas que ni siquiera son originales. Dijera mi amigo Alberto,”asi se ven más deportivas”. ¡Cómo no!,
Que tal los que se trepan a sus hummers y no se meten por calles empedradas porque se les amuela la suspensión. ¡Lo que es no saber para que sirven los vehículos!
Y que me dicen de los que le ponen parrilla a su carro, aunque no sea una Sub.
¿Han visto un Jetta con parrilla? ¡Eso es ser ranchero con ganas! Y he visto varios así rodando por Guadalajara.
Pick up`s de lujo ¡Con parrilla sobre la cabina!
Y asi continúa el desfile de ridiculeces de la sociedad tapatía, todo con el fin de ver sus carros adornados.
Ya viene la temporada navideña, y con ella, la ridiculez.
¿Que nuevas y sorprendentes novedades nos traerán los tapatíos reciclados?
Apuesto que ahora le pondrán trenzas y pelucas a sus vehículos.
Como se han de reír los chinos, pensando que ridiculez inventar para el siguiente año, sabiendo que en Guadalajara tienen a sus mejores clientes.
¿Y usted, como adorna su coche?, ¿Con peluche en el tablero?, ¿Calcomanías de monitos?, ¿Adornos de BMW en su Jetta?, o la opciòn que nunca falla, un rosario en el retrovisor, como si eso fuera eso suficiente para que “diosito” nos proteja de nuestra estupidez e ignorancia.
Hay se ven.
Apenas había terminado de reír por las ocurrencias de nuestras hermosas y cultas damas de nuestra sociedad tapatía, cuando ya estamos llegando a la temporada de las ocurrencias de nuevo.
¿Recuerdan la pasada temporada navideña, cuando a los tapatíos se les ocurrió la ridícula idea de “adornar” sus vehículos, con cuernos y nariz de reno?
Tengo algunas preguntas para esas gentes todavía sin respuesta:
1.- ¿Saben que es un reno?
2.- ¿Nadie les dijo que solo en los ranchos y en carnaval se adornan los vehículos?
3.- ¿Se dieron cuenta de lo ridículo que se ven? (Si nadie se los dijo, es que no tienen amigos).
Y bien, señoras (y señores también), no hagan más grande su imagen ranchera, el resto del país identifica a Guadalajara como un rancho grande. Se lo han ganado a pulso. Apenas acaban de comprar un vehiculo (a plazos de cuatro años, no importa, con tal de apantallar al vecino que hace exactamente lo mismo), cuando ya lo quieren adornar como arbolito de navidad.
En serio, no manchen sus precarias vidas, mejor arreglen la fachada de su casa, o compren una sala nueva que no huela a orines. El carro es un transporte, no un status.
Y decía, en Guadalajara todo mundo quiere andar en camioneta, como en los ranchos, y luego les ponen parrillas que ni siquiera son originales. Dijera mi amigo Alberto,”asi se ven más deportivas”. ¡Cómo no!,
Que tal los que se trepan a sus hummers y no se meten por calles empedradas porque se les amuela la suspensión. ¡Lo que es no saber para que sirven los vehículos!
Y que me dicen de los que le ponen parrilla a su carro, aunque no sea una Sub.
¿Han visto un Jetta con parrilla? ¡Eso es ser ranchero con ganas! Y he visto varios así rodando por Guadalajara.
Pick up`s de lujo ¡Con parrilla sobre la cabina!
Y asi continúa el desfile de ridiculeces de la sociedad tapatía, todo con el fin de ver sus carros adornados.
Ya viene la temporada navideña, y con ella, la ridiculez.
¿Que nuevas y sorprendentes novedades nos traerán los tapatíos reciclados?
Apuesto que ahora le pondrán trenzas y pelucas a sus vehículos.
Como se han de reír los chinos, pensando que ridiculez inventar para el siguiente año, sabiendo que en Guadalajara tienen a sus mejores clientes.
¿Y usted, como adorna su coche?, ¿Con peluche en el tablero?, ¿Calcomanías de monitos?, ¿Adornos de BMW en su Jetta?, o la opciòn que nunca falla, un rosario en el retrovisor, como si eso fuera eso suficiente para que “diosito” nos proteja de nuestra estupidez e ignorancia.
Hay se ven.
Torta Ahogada VS Comida Verdadera
Les contaré, que algún día, en la Ciudad de México, en un lugar de cuyo nombre no me acuerdo, tuve mi primer encuentro con la comida prehispánica.
Pensar que en nuestro país, con tanta variedad gastronómica, la comida prehispánica, es decir, nuestra alma mater culinaria, sea un lujo para los que sabemos de su existencia, y un mito para los neófitos.
Sabemos que la comida mexicana es tan variada, que cada estado del país aporta con sus diferentes etnias y costumbres, increíbles sabores y texturas a la gastronomía tradicional.
Desgraciadamente, lo que hoy conocemos como “Alta Cocina Mexicana”, ó “Comida Mexicana Prehispánica”, no es sino el resultado de la fusión de sabores y elementos de la cocina internacional, adaptada con productos del país, y en ocasiones disfrazada de mexicanidad.
Aun con todo esto, y a la falta de una verdadera cocina mexicana, la Comida Prehispánica ha tenido gran auge en restaurantes 5 estrellas en la ciudad de México y otras importantes ciudades del país.
No menciono Guadalajara, porque la verdad es que aquí no sabemos comer.
¿Recuerdan aquel famoso lugar en Expo Guadalajara llamado Gengis Khan? Este lugar de primer nivel, contaba con una espectacular carta internacional, y una decoración increíble. Dicho lugar cerró por falta de comensales, y en su lugar abrió La Camelia, en donde en vez de comida internacional, te venden antojitos tapatíos, tacos, jericallas, tortas ahogadas, tamales, pozole y seguramente toda clase de refrescos en vez de vinos de mesa. Eso si, los precios son de 1er. mundo, lo cual a los tapatíos les encanta. Un lugar de caché donde puedas comer lo que acostumbras a diario, sin meterte en broncas de ¿A que sabrá?, ¿Que es?, ¿Cómo se come?
Y volviendo al tema de la Comida Prehispánica, que como su nombre lo indica, era el alimento de los antiguos pobladores de Mexico, antes de la llegada de los españoles.
Les contaré mi primer encuentro con la comida prehispánica real, la autentica comida de mis antepasados.
Y sorprendentemente no ocurrió en ninguna ciudad de primer mundo, no.
Sucedió en Jalisco, en Teuchitlàn para ser exactos, a un costado de las ruinas prehispánicas de Guachimontones. (Agrego mapa para los tapatíos que solo salen de Guadalajara para viajar a Estados Unidos y Vallarta; Chapala de por medio).
Previo a la degustación de un exquisito platillo 100 por ciento prehispánico, llegó a mis manos un libro sobre la comida tradicional de los pueblos del occidente del país, escrito a manera de relato y que, de forma amena, me fue adentrando en la forma y costumbre de cocinar de la gente de los pueblos, cuyas creencias y tradiciones a la hora de preparar los alimentos, me remontaron a mis días de niñez y más allá de los tiempos.
Dicho libro, invaluable por cierto, tiene por autor a una incansable investigadora de la cocina prehispánica, a quien conocí días después, y que por suerte, coincidimos en algunas áreas de nuestros respectivos trabajos.
Me refiero a Maru Toledo Vargas, reconocida chef, investigadora, maestra, escritora y propietaria del único lugar en el mundo en donde se come la autentica comida mexicana prehispánica.
Después de platicar con Maru, y coincidir en muchos comentarios, he llegado a la conclusión de que en Jalisco existe una gran riqueza gastronómica tradicional, que aun subsiste en los pueblos alejados de la mancha urbana, y que en Guadalajara una vez existió una cocina tradicional de gran exquisitez, que se perdió, por apatía, indiferencia o por renegar de nuestras raíces indígenas.
Lo cierto es que, después de probar la comida de Maru Toledo, nos damos cuenta que esta es realmente prehispánica, desde su preparación que es exactamente igual que hace más de 500 años, sus ingredientes, y su ritual.
Comer con Maru Toledo, es viajar en el tiempo. Es una aventura hacia el pasado y un reencuentro con nuestro espíritu primigenio, el origen de nuestra raza de bronce, de la cual me siento orgulloso.
Sabores de la tierra, nuevos para mí, y tan antiguos como nuestra cultura, ¡Todo un descubrimiento para mi paladar!
Para quienes tengan intención de conocer un poco más la Cocina Prehispánica, aquí les dejo la página de Maru Toledo.
http://www.marutoledo.com/
Ahí se ven.
Pensar que en nuestro país, con tanta variedad gastronómica, la comida prehispánica, es decir, nuestra alma mater culinaria, sea un lujo para los que sabemos de su existencia, y un mito para los neófitos.
Sabemos que la comida mexicana es tan variada, que cada estado del país aporta con sus diferentes etnias y costumbres, increíbles sabores y texturas a la gastronomía tradicional.
Desgraciadamente, lo que hoy conocemos como “Alta Cocina Mexicana”, ó “Comida Mexicana Prehispánica”, no es sino el resultado de la fusión de sabores y elementos de la cocina internacional, adaptada con productos del país, y en ocasiones disfrazada de mexicanidad.
Aun con todo esto, y a la falta de una verdadera cocina mexicana, la Comida Prehispánica ha tenido gran auge en restaurantes 5 estrellas en la ciudad de México y otras importantes ciudades del país.
No menciono Guadalajara, porque la verdad es que aquí no sabemos comer.
¿Recuerdan aquel famoso lugar en Expo Guadalajara llamado Gengis Khan? Este lugar de primer nivel, contaba con una espectacular carta internacional, y una decoración increíble. Dicho lugar cerró por falta de comensales, y en su lugar abrió La Camelia, en donde en vez de comida internacional, te venden antojitos tapatíos, tacos, jericallas, tortas ahogadas, tamales, pozole y seguramente toda clase de refrescos en vez de vinos de mesa. Eso si, los precios son de 1er. mundo, lo cual a los tapatíos les encanta. Un lugar de caché donde puedas comer lo que acostumbras a diario, sin meterte en broncas de ¿A que sabrá?, ¿Que es?, ¿Cómo se come?
Y volviendo al tema de la Comida Prehispánica, que como su nombre lo indica, era el alimento de los antiguos pobladores de Mexico, antes de la llegada de los españoles.
Les contaré mi primer encuentro con la comida prehispánica real, la autentica comida de mis antepasados.
Y sorprendentemente no ocurrió en ninguna ciudad de primer mundo, no.
Sucedió en Jalisco, en Teuchitlàn para ser exactos, a un costado de las ruinas prehispánicas de Guachimontones. (Agrego mapa para los tapatíos que solo salen de Guadalajara para viajar a Estados Unidos y Vallarta; Chapala de por medio).
Previo a la degustación de un exquisito platillo 100 por ciento prehispánico, llegó a mis manos un libro sobre la comida tradicional de los pueblos del occidente del país, escrito a manera de relato y que, de forma amena, me fue adentrando en la forma y costumbre de cocinar de la gente de los pueblos, cuyas creencias y tradiciones a la hora de preparar los alimentos, me remontaron a mis días de niñez y más allá de los tiempos.
Dicho libro, invaluable por cierto, tiene por autor a una incansable investigadora de la cocina prehispánica, a quien conocí días después, y que por suerte, coincidimos en algunas áreas de nuestros respectivos trabajos.
Me refiero a Maru Toledo Vargas, reconocida chef, investigadora, maestra, escritora y propietaria del único lugar en el mundo en donde se come la autentica comida mexicana prehispánica.
Después de platicar con Maru, y coincidir en muchos comentarios, he llegado a la conclusión de que en Jalisco existe una gran riqueza gastronómica tradicional, que aun subsiste en los pueblos alejados de la mancha urbana, y que en Guadalajara una vez existió una cocina tradicional de gran exquisitez, que se perdió, por apatía, indiferencia o por renegar de nuestras raíces indígenas.
Lo cierto es que, después de probar la comida de Maru Toledo, nos damos cuenta que esta es realmente prehispánica, desde su preparación que es exactamente igual que hace más de 500 años, sus ingredientes, y su ritual.
Comer con Maru Toledo, es viajar en el tiempo. Es una aventura hacia el pasado y un reencuentro con nuestro espíritu primigenio, el origen de nuestra raza de bronce, de la cual me siento orgulloso.
Sabores de la tierra, nuevos para mí, y tan antiguos como nuestra cultura, ¡Todo un descubrimiento para mi paladar!
Para quienes tengan intención de conocer un poco más la Cocina Prehispánica, aquí les dejo la página de Maru Toledo.
http://www.marutoledo.com/
Ahí se ven.
Maldito Gobierno
Hola mis queridos, duchos, y selectos lectores de este blog.
Después de la pausa de varios días sin escribir, aquí estoy de nuevo, con renovados bríos para hacer de las mías.
No bien empieza la temporada alta de la industria tequilera (septiembre por las fiestas patrias y diciembre por navidad y año nuevo), el gobierno nos asesta un golpe directo a nuestra economía (y a nuestro vicio), subiendo los impuestos en todo lo que puede y sin pedir permiso.
¿Y ahora que?
Seguiremos manteniendo a la bola de ratas que nos gobiernan, pagándoles con nuestros impuestos sus mansiones, vehículos de lujo y la gran vida que se dan.
Con agua tibia.
Dijera mi compadre John Lennon (que en paz puje), que las malas noticias son como una cubetada de agua fría, y que para relajarnos, hay que darnos un baño de agua tibia. ¿Será cierto?, ¿Y que tal las/los que se bañan con agua caliente arriba de los 40 grados?, ¿Acaso tendrán que pelarse cual pollos recién matados, para soportar las malas noticias?
Yo prefiero tomarme un tequila, blanco, derecho y de 40 grados de alcohol, para soportar las madrizas que el gobierno nos pone con los impuestos.
¿Y que sigue?
Pues lo mismo, seguiremos votando equivocadamente como cada sexenio, hasta que un dios, (no se cual, porque los que conozco hasta ahora no han hecho nada) nos quite del camino a tanto improvisado funcionario politico, que tenemos como representantes.
Ante tal situación, será mejor poner los pies en la tierra, y tratar de ahorrar, dejarnos de malinchismos y no ser corruptos, tal vez y asi, nuestros hijos crezcan con una conciencia plena y logren tener un mejor gobierno.
Ahí se ven.
Después de la pausa de varios días sin escribir, aquí estoy de nuevo, con renovados bríos para hacer de las mías.
No bien empieza la temporada alta de la industria tequilera (septiembre por las fiestas patrias y diciembre por navidad y año nuevo), el gobierno nos asesta un golpe directo a nuestra economía (y a nuestro vicio), subiendo los impuestos en todo lo que puede y sin pedir permiso.
¿Y ahora que?
Seguiremos manteniendo a la bola de ratas que nos gobiernan, pagándoles con nuestros impuestos sus mansiones, vehículos de lujo y la gran vida que se dan.
Con agua tibia.
Dijera mi compadre John Lennon (que en paz puje), que las malas noticias son como una cubetada de agua fría, y que para relajarnos, hay que darnos un baño de agua tibia. ¿Será cierto?, ¿Y que tal las/los que se bañan con agua caliente arriba de los 40 grados?, ¿Acaso tendrán que pelarse cual pollos recién matados, para soportar las malas noticias?
Yo prefiero tomarme un tequila, blanco, derecho y de 40 grados de alcohol, para soportar las madrizas que el gobierno nos pone con los impuestos.
¿Y que sigue?
Pues lo mismo, seguiremos votando equivocadamente como cada sexenio, hasta que un dios, (no se cual, porque los que conozco hasta ahora no han hecho nada) nos quite del camino a tanto improvisado funcionario politico, que tenemos como representantes.
Ante tal situación, será mejor poner los pies en la tierra, y tratar de ahorrar, dejarnos de malinchismos y no ser corruptos, tal vez y asi, nuestros hijos crezcan con una conciencia plena y logren tener un mejor gobierno.
Ahí se ven.
Nueva Imagen
Bienvenidos al nuevo iconoclasta
Después de algunos días sin escribir, aquí andamos de regreso con las novedades del momento.
El blog se refresca.
¿Ya notaron la nueva imagen?
Iconoclasta es un blog donde lo único que cuenta es mi opinión. Perdonen ustedes tal atrevimiento, pero como nadie habla, o escribe un comentario sobre lo que opino, me dejo llevar por ese impulso casi mesiánico de hablar mal de la gente mal (y también de la gente “bien”). No lo hago como critica, sino como diversión. Y para que ustedes se diviertan leyendo estas cosas que escribo.
Obviamente, mientras no haya una replica ò comentario en el espacio correspondiente, dejado por usted, seguiré escribiendo lo que pienso, en la suposición de que usted, mi querido lector, está de acuerdo.
Y si no lo está, que bueno, porque de los comentarios y criticas viven los escritores (yo no lo soy, pero haga de cuenta que si).
A veces soy muy acido en mis comentarios, y sarcástico a mas no poder. ¿El objetivo?
Provocación.
Si, quiero provocar con mis comentarios, que la gente se incomode, eso hace que salgan de su eterna apatía a la que ya hasta le han puesto un nombre: tradicionalista.
Asi se considera el tapatío común, ò mejor dicho, así le llama a su indolencia.
Por eso es que me gusta retar a la iglesia (junto con sus mochos), a las malas costumbres y a los que se sienten orgullosos de su ignorancia.
Se que hay muchos tapatíos que estarán de acuerdo conmigo, y muchos que con dolor me darán la razón. Pero habrá miles que desearán no verse expuestos en este blog.
No prometo nada. Solo escribo.
¿A que viene todo esto?
Precisamente, porque no hablamos, ni comentamos, es que otros toman decisiones por nosotros. En un país de millones de habitantes, somos gobernados por una minoría que sin tomar en cuenta si lo deseamos o no, toman decisiones que nos afectan a todos, y es entonces cuando protestamos.
¿Protestar?
Ya para que. Cuando las decisiones se han tomado, protestar es inútil, lo deseable es opinar, hablar y expresar nuestro sentir, para que las decisiones que se tomen sean en base a una mayoría y de conformidad para todos.
Pero… ¿ya se dieron cuenta de la nueva imagen del blog?
Hasta un iconoclasta necesita renovarse. Asi se empieza un nuevo ciclo.
¿Seguimos con el tema del tequila?
¿Que tal un Mezcal?
Tengo tanto que hablar del mezcal, que chiquito se me hace el mar para echarme un buche de agua.
Será la próxima.
Ahí se ven.
Post Data
No olvides dejar tu comentario, para saber que piensas. (Y que piensas)
Después de algunos días sin escribir, aquí andamos de regreso con las novedades del momento.
El blog se refresca.
¿Ya notaron la nueva imagen?
Iconoclasta es un blog donde lo único que cuenta es mi opinión. Perdonen ustedes tal atrevimiento, pero como nadie habla, o escribe un comentario sobre lo que opino, me dejo llevar por ese impulso casi mesiánico de hablar mal de la gente mal (y también de la gente “bien”). No lo hago como critica, sino como diversión. Y para que ustedes se diviertan leyendo estas cosas que escribo.
Obviamente, mientras no haya una replica ò comentario en el espacio correspondiente, dejado por usted, seguiré escribiendo lo que pienso, en la suposición de que usted, mi querido lector, está de acuerdo.
Y si no lo está, que bueno, porque de los comentarios y criticas viven los escritores (yo no lo soy, pero haga de cuenta que si).
A veces soy muy acido en mis comentarios, y sarcástico a mas no poder. ¿El objetivo?
Provocación.
Si, quiero provocar con mis comentarios, que la gente se incomode, eso hace que salgan de su eterna apatía a la que ya hasta le han puesto un nombre: tradicionalista.
Asi se considera el tapatío común, ò mejor dicho, así le llama a su indolencia.
Por eso es que me gusta retar a la iglesia (junto con sus mochos), a las malas costumbres y a los que se sienten orgullosos de su ignorancia.
Se que hay muchos tapatíos que estarán de acuerdo conmigo, y muchos que con dolor me darán la razón. Pero habrá miles que desearán no verse expuestos en este blog.
No prometo nada. Solo escribo.
¿A que viene todo esto?
Precisamente, porque no hablamos, ni comentamos, es que otros toman decisiones por nosotros. En un país de millones de habitantes, somos gobernados por una minoría que sin tomar en cuenta si lo deseamos o no, toman decisiones que nos afectan a todos, y es entonces cuando protestamos.
¿Protestar?
Ya para que. Cuando las decisiones se han tomado, protestar es inútil, lo deseable es opinar, hablar y expresar nuestro sentir, para que las decisiones que se tomen sean en base a una mayoría y de conformidad para todos.
Pero… ¿ya se dieron cuenta de la nueva imagen del blog?
Hasta un iconoclasta necesita renovarse. Asi se empieza un nuevo ciclo.
¿Seguimos con el tema del tequila?
¿Que tal un Mezcal?
Tengo tanto que hablar del mezcal, que chiquito se me hace el mar para echarme un buche de agua.
Será la próxima.
Ahí se ven.
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